Este texto resume las declaraciones de Abdouraouf Gnon-Konde, Director de la Oficina Regional de ACNUR para África Occidental y Central -a quien pueden atribuirse las citas textuales-, durante la rueda de prensa celebrada en el Palacio de las Naciones, en Ginebra. GINEBRA – ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, alerta del agravamiento de la crisis de desplazamiento en el Sahel Central, donde cerca de cuatro millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares en Burkina Faso, Malí y Níger. Entre ellas más de 818.000 refugiados y solicitantes de asilo. La cifra prácticamente duplica la registrada en octubre de 2020, cuando la región contabilizaba más de 1,7 millones de desplazados internos y 365.000 refugiados. La crisis se ve agravada por los continuos ataques que afectan a la población civil, los fenómenos climáticos extremos y la grave falta de financiación humanitaria. La combinación de estos factores obliga a más familias a huir, socava sus medios de vida y limita las posibilidades de las personas desplazadas de reconstruir sus vidas, lo que provoca nuevos desplazamientos tanto dentro de la región como fuera de ella. En Malí, la inmensa mayoría de los refugiados procede del vecino Burkina Faso. En Koro, en la región de Bandiagara, unos 86.000 refugiados burkineses habían encontrado refugio hasta julio de 2026, tras sucesivas oleadas de desplazamiento iniciadas en 2025. Entre ellos figuran más de 14.000 niños y 6.000 mujeres identificados como especialmente vulnerables. La población refugiada se acerca ya en número a la comunidad de acogida, lo que aumenta la presión sobre unos recursos de tierra y agua ya escasos, unos servicios sanitarios desbordados y unas oportunidades de subsistencia limitadas. Los fenómenos climáticos extremos añaden presión a unas comunidades que ya afrontan el desplazamiento y la inseguridad. Las sequías recurrentes, las lluvias irregulares y las inundaciones alteran la producción agrícola, dañan viviendas e infr